Cristo, plenitud de la humanidad
Cristo, plenitud de la humanidad
La imagen de Dios en nosotros nos hace capaces de vivir en comunión con el, con los demás y con el entorno, Pero podemos usar mal nuestra libertas y alejarnos del bien último para perseguir bienes solo aparentes. Y en eso consiste, precisamente, el pecado: en dar la espalda al llamado a la unión con Dios y con los demás.
Con el pecado original el ser humano perdido la amistad con Dios, la armonía en la relación consigo mismo, con sus semejantes y con el mundo. Solo hay que abrir los ojos para darse cuenta se esta realidad.
El pecado desdibuja la imagen de Dios en el hombre, Pero esta situación no es irreversible. Jesucristo vino para restituir en el género humano la imagen de Dios.
Cristo, modelo de vida
Jesucristo es Dios hecho hombre, Es hombre de verdad: con cuerpo y alma, con inteligencia, voluntad y libertad. Como cualquiera de nosotros, pero sin pecado, porque también es Dios.
En la medida en que nos parezcamos más a él, mejor reflejaremos la imagen originaria de Dios en nuestra naturaleza y seremos más plenamente humanos. Por eso, si observamos el comportamiento humano de Jesús descubrimos el comportamiento ideal para nosotros
Jesús muestra que lo más profundo de la persona es su capacidad de darse a si misma. Él representa la obediencia total del Padre y la actitud.
Pero Jesús no es solo un ideal que imitar. También nos proporciona los medios para lograrlo

Seguimos el ejemplo de Cristo.
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